La fragata portuguesa se ha convertido en una de las principales preocupaciones en las costas de nuestro país, especialmente durante el verano. Su presencia, cada vez más frecuente en las playas, representa un riesgo para los bañistas, ya que sus tentáculos pueden provocar picaduras dolorosas que causan lesiones cutáneas, inflamación e incluso síntomas más graves que requieren atención médica inmediata.
Según explicó el doctor Francisco Undurraga, médico internista de Clínica MEDS, “provoca una reacción tóxica intensa porque sus tentáculos contienen miles de nematocistos que inyectan toxinas neurotóxicas, citotóxicas y cardiotóxicas al contacto con la piel. Esto causa dolor inmediato y muy intenso, lesiones cutáneas lineales tipo “latigazo”, inflamación y en algunos casos, síntomas sistémicos como náuseas, vómitos, cefalea, dificultad respiratoria, espasmos musculares o compromiso cardiovascular”.
El especialista agregó que “se alerta tanto sobre su peligrosidad porque los tentáculos pueden seguir siendo activos incluso fuera del agua o tras la muerte del organismo, el dolor puede ser incapacitante y aunque es infrecuente, existe riesgo de reacciones graves, especialmente en niños, personas con comorbilidades o exposiciones extensas. La clave es reconocerla, evitar el contacto y actuar precozmente ante la picadura”.
En caso de recibir una picadura, el facultativo recomendó salir del agua de inmediato, no frotar la piel, retirar cuidadosamente los tentáculos visibles con un objeto rígido o pinzas, enjuagar únicamente con agua de mar y aplicar calor local con agua caliente tolerable, entre 40 y 45 °C, durante 20 a 30 minutos. “Esta es la medida más efectiva para aliviar el dolor e inactivar toxinas”, explicó.




















