Durante los incendios que han afectado a la zona centro-sur de nuestro país, entre las regiones del Ñuble y Bío Bío, vimos escenas lamentables de familias que perdieron absolutamente todo, así como también algo que no habíamos observado antes: Ver a autoridades locales pidiendo desesperadamente ayuda al gobierno central. Imposible olvidar lo sucedido con el alcalde de Penco, quien llorando suplicaba por televisión que el gobierno se hiciera presente en la zona, pues habiendo pasado más de 5 horas desde el inicio de la tragedia, no estaban ahí autoridades relevantes, como gobernador, seremis, ministros ni mucho menos el presidente Gabriel Boric, quienes tampoco lo habían contactado por alguna vía.
Las imploraciones, tristemente, no se hicieron escuchar como es debido, pues quienes debían estar en la zona afectada a la brevedad, llegaron pasadas las 2 PM del día siguiente, es decir, cerca de 15 horas posteriores al inicio de los incendios. Y lo que es peor aún, el estado de catástrofe que era anunciado por el presidente en la red social X (ex Twitter) a eso de las 4 AM, solo se pudo hacer efectivo pasadas las 10 AM, pues el documento no estaba presente para ser firmado, lo que se traduce en la no existencia de este.
Claramente, vemos el cómo existió una lentitud impresentable para presentarse en las zonas afectadas, donde ni siquiera pasó por la mente viajar en la noche e ir en ayuda cuanto antes de quienes más lo necesitaban, esperando hacerlo al día siguiente como si los afectados por los incendios y todo el daño que ello significó no fuesen importantes, omitiendo que supera en superficie a lo ocurrido hace unos años en el mega incendio de Viña del Mar – Quilpué.
La llegada a la zona del presidente y miembros del gobierno central se tradujo en un cúmulo de declaraciones de buenas intenciones, promesas de un rápido actuar y palabras un tanto “de buena crianza”, distando bastante de lo que realmente ha sucedido, donde la burocracia ha reinado por sobre la proactividad estatal, debiendo el propio pueblo buscar soluciones ante la inoperancia y lentitud gubernamental, levantándose gracias a la organización espontánea donde la solidaridad ha sido la verdadera protagonista. Esta ayuda ha llegado desde el primer minuto, gracias a la organización de los habitantes de las distintas comunas del país e influencers y cantantes urbanos que han movilizado su capital económico y social para colaborar en las diferentes zonas afectadas.
Gracias a influencers y cantantes urbanos como Naya Fácil, Otakin, Tío Tito y Pailita, por nombrar a algunos, sumado a la ayuda de la sociedad civil organizada, fue posible la llegada de las primeras cajas de mercadería, botellas de agua, baños químicos e inclusive, recientemente, casas para quienes lo perdieron todo en la catástrofe. Esta ayuda, además de contribuir de sobremanera, deja en evidencia que el Estado, administrado por el gobierno, no está cumpliendo como es debido con su labor de reconstrucción y ayuda rápida, efectiva y oportuna.
El Estado, no solo es víctima de la burocracia y la carencia de agilidad de las autoridades del gobierno, sino que también se ha visto afectado por un recorte en el Fondo de Estabilización Económica y Social (FEES), llamado popularmente como “colchón de ahorros”, cuyo eje central es la reconstrucción ante eventos como terremotos, catástrofes naturales e incendios masivos. A no olvidar que el Ministerio de Hacienda, en estos casi 4 años de gobierno, ha usado más de la mitad del dinero presente en el FEES para destinarlo a otras áreas, junto con fallar en los cálculos de proyección de ingresos, haciendo imposible recuperar el dinero.
Las consecuencias de dichos actos irresponsables y nuevos errores de cálculo, se ve reflejada ahora, donde no existe mucho dinero para reconstruir. Asimismo, tampoco el actual gobierno fue capaz de ir más allá de los egos ideológicos con ánimos revanchistas ante la derrota, pues al eliminar por primera vez desde el retorno a la democracia la glosa presupuestaria de libre disposición -que ellos recibieron con US$678 millones (seiscientos setenta y ocho millones de dólares)- no existe un monto reservado para que el gobierno entrante pueda financiar sus prioridades durante el primer año, es decir y en son del acontecer nacional, el actual gobierno no le deja dinero al siguiente para facilitar la reconstrucción, la cual es imperante efectuar a la brevedad, para no repetir el escaso avance tras los incendios de 2024 en Viña del Mar – Quilpué, donde a la fecha aún hay familias sin un hogar.
Lo que vemos en esta nueva tragedia que nos azota como país, es que ante la lentitud del gobierno para actuar e ir en ayuda de los afectados, es el propio pueblo quien se une para ayudarse a sí mismo, pues no se quedará esperando a que la burocracia cumpla su larguísima ruta para finalmente poder concretar algo. Asimismo, es posible observar que el no ver más allá de los egos políticos, realizar malos cálculos y no tener capacidad preventiva, ocasiona el empobrecimiento del Fondo de Estabilización Económica y Social, traduciéndose en una reconstrucción cada vez más difícil de concretar
Javier Osorio O.
Exvicepresidente Interno Federación de Estudiantes USS, sede Santiago.
Egresado de Derecho UAH.



















