Los cuerpos de bomberos han trabajado insensatamente en las últimas para rescatar a personas atrapadas entre los escombros de casas sepultadas por las lluvias torrenciales que dejaron al menos 30 muertos y 39 desaparecidos en el sureste de Brasil.
La zona se encuentra en el Parque Burnier, un barrio en la ladera de una colina de Juiz de Fora, ciudad de medio millón de habitantes en una región montañosa del estado de Minas Gerais, donde falleció la mayoría de las víctimas, según los bomberos.
Las inundaciones y los deslizamientos de tierra provocados por el diluvio también causaron varios muertos en la vecina ciudad de Ubá.
En Juiz de Fora ha sido el febrero más lluvioso del que se tiene registro, con 584 milímetros de agua acumulados en lo que va del mes. Y hay alerta de más lluvias.
Unas 3.000 personas debieron dejar sus hogares en esa localidad, informó la alcaldía.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva reconoció el estado de calamidad, decretado en la madrugada por la alcaldesa Margarida Salomao ante la «gravísima situación».
Además, el tiempo corre en contra de la búsqueda de desaparecidos en la zona afectada.
«Cuanto más pasa el tiempo, menores son las posibilidades de encontrar sobrevivientes», dijo Paulo Roberto Bermudes Rezende, coordinador de Defensa Civil de Minas Gerais, en el Parque Burnier.



















