El petróleo subió y quedó rozando los US$120 por barril luego de que se intensificaran los ataques en el golfo Pérsico a infraestructura energética clave.
El crudo Brent, de referencia mundial, sube con fuerza 6,61% hasta los US$114,48 por barril, luego de tocar los US$119 el barril más temprano. El WTI estadounidense, en tanto, sube 1,46% hasta los US$96,82 por barril.
Por su parte, los futuros del gas en Europa aumentaron hasta un 35%, superando más del doble de su nivel previo a la guerra.
Un misil iraní provocó «daños extensos» en un complejo en Catar que alberga la mayor planta de gas natural licuado del mundo. Las cargas de petróleo en la costa oeste de Arabia Saudita, una ruta de exportación vital para el país tras el cierre del estrecho de Ormuz, se detuvieron brevemente por un ataque.
Además, una instalación de gas en Abu Dabi fue cerrada después de ser alcanzada por escombros de un ataque interceptado y dos refinerías de petróleo en Kuwait fueron incendiadas por drones.
El ataque a Catar en particular eleva el riesgo de precios energéticos más altos a largo plazo como resultado de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. Si bien los flujos de petróleo y gas a través del estrecho de Ormuz podrían reanudarse cuando termine el conflicto, cualquier instalación de producción gravemente dañada en la región podría tardar mucho más en recuperarse.




















