“El doctorado es solo el comienzo”. Eso me dijo mi profesor guía cuando recién me titulé. Hay algo de cierto en ello: aún no puedo digerir esta frase, que parece ser tan verdadera y falsa al mismo tiempo. Se supone que el mayor grado de estudios que existe en un área es el doctorado, y cuando una persona lo termina, seguramente ha pasado más de una década de estudios completos. Muchos no consiguen llegar a la cima de esta pirámide por las diversas situaciones que la vida presenta, como problemas financieros, matrimonio, enfermedades o asuntos personales. Por eso, resulta verdaderamente frustrante escuchar una frase así, en mi caso, apenas treinta minutos después de defender mi tesis.
Sin embargo, lo que sí se puede afirmar es que siempre estamos comenzando. Una vez que conseguimos un título universitario, nos damos cuenta de que el cartón no paga las cuentas. No se paga el arriendo con un título, no se compra comida con un título y, tal vez lo peor, tampoco garantiza un empleo. Al final, una carrera universitaria es hoy en día como la educación básica: algo que todo el mundo debe tener. El titulado debe comprender que no es especial por haber cursado la educación superior; es uno más. Y peor aún: cuanto más se estudia, más puede ser la frustración.
Si antes nos decían: “Estudie para ser alguien en la vida”, ahora son los mismos los que preguntan: “¿Estudiaste tanto para terminar así?”. Sí… Al final, la sociedad no nos debe nada, y si nos hicieron promesas, nos mintieron. El recién titulado tiene que asimilar que en sus primeros meses —y quizás años— tras terminar una carrera eterna, seguirá como todos los mortales, a veces ganando un sueldo mínimo. Y ahí radica la resiliencia del egresado: en buscar la virtud de la fortaleza y la inteligencia emocional para comprender que el mundo no le debe nada, y que tendrá que aprender a seguir adelante trabajando en lo que surja mientras el destino comienza a presentar los caminos hacia el éxito.
Al final, dos años después de terminar, me veo obligado a coincidir con mi profesor: el doctorado es solo el comienzo. ¿Saben por qué? Porque siempre estamos comenzando algo nuevo. Y es bueno comenzar, pues el inicio significa planes, metas y objetivos, y siempre es mejor tener un horizonte que no tener ninguno.
Dr. Dionisio Cruz



















