Un estudio de Ipsos sobre los “onmigenarios”, confirma algo que en nuestro país observamos hace años: las marcas siguen mirando hacia la generación Z e ignoran a las personas mayores, pese a que, según el INE, 1 de cada 3 personas en Chile tendrá más de 60 años al 2050. Lenguaje complejo, empaques inaccesibles, tipografías diminutas, servicios y canales de atención a clientes pensados para menores de 55 años describen una industria que diseña de espaldas a las personas mayores.
Lo que el estudio no dice es que esta desatención dejará de ser solo una mala decisión para convertirse en un riesgo legal. La Ley Integral de Personas Mayores obliga al sector privado a establecer canales de atención preferente, usar lenguaje claro y simple, garantizar accesibilidad en plataformas digitales y evitar cualquier forma de discriminación arbitraria por edad. Su incumplimiento contempla multas agravadas y expone a las empresas a litigios por discriminación arbitraria.
Quedan apenas nueve meses para que la ley entre en aplicación. Las empresas que hoy ven a los adultos mayores como un segmento marginal seguirán perdiendo a un consumidor que mueve billones (38,7% del PIB de Chile lo generan las personas de 50 y más) y, además, podrán ser sancionadas por ignorarlo.
No hablamos entonces de un nicho asistencial, sino de un mercado creciente y de alto valor relacional. Adaptar productos, servicios y canales de atención a la población que más rápido crece en Chile ya no es una opción de responsabilidad social, es una obligación legal con plazo definido.
Octavio Vergara – Mercedes Rico
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