El régimen de Kim Jong-un habría ejecutado a ciudadanos, incluyendo a escolares, por ver series surcoreanas como El Juego del Calamar, de Netflix, u otros géneros televisivos y musicales del extranjero.
Según una denuncia de Amnistía Internacional, basada en testimonios recogidos de norcoreanos que escaparon de su país, los ciudadanos que consumen entretenimiento prohibido son ejecutados públicamente.
Los entrevistados describieron un clima de miedo en el que se trata a la cultura surcoreana como un delito grave, mientras que las familias más adineradas a veces pueden evitar el castigo pagando sobornos a funcionarios corruptos.
“Estos testimonios muestran cómo Corea del Norte está aplicando leyes distópicas que significan que ver una serie surcoreana puede costarte la vida, a menos que puedas permitirte pagar”, comentó Sarah Brooks, subdirectora regional de Amnistía Internacional.




















