Una sola picadura puede desencadenar un shock anafiláctico, una reacción alérgica grave que puede ser compleja si no se actúa a tiempo.
Durante el verano, las actividades al aire libre aumentan, y con ellas, el riesgo de picaduras de abejas y avispas. Aunque la mayoría de los casos generan solo dolor, enrojecimiento o picazón local, en personas alérgicas puede transformarse en una emergencia médica en cuestión de minutos.
La Dra. María Elisa Pereira, inmunóloga y alergóloga del Programa de Alergias de Clínica Universidad de los Andes, advierte que “el shock anafiláctico es una reacción extrema del sistema inmune que puede comprometer la respiración, la presión arterial y la conciencia. Si no se trata de inmediato, puede ser fatal”.
Durante una reacción anafiláctica, puede provocar que el cuerpo libere grandes cantidades de histamina y otras sustancias inflamatorias que provocan una caída brusca de la presión arterial y una obstrucción de las vías respiratorias. Esto impide que el oxígeno llegue adecuadamente al cerebro y al corazón, lo que puede derivar en pérdida de conciencia, paro respiratorio y finalmente un paro cardíaco si no se administra tratamiento urgente con adrenalina. En estos casos, cada minuto cuenta.
Qué hacer ante una picadura
• Retirar el aguijón si es visible, sin apretar la zona.
• Lavar con agua y jabón y aplicar compresas frías para reducir la inflamación.
• No rascarse ni aplicar remedios caseros.
• Acudir de inmediato a un servicio de urgencia si aparecen signos de reacción alérgica generalizada: dificultad para respirar, hinchazón de ojos, labios o garganta, urticaria extendida o sensación de desmayo.
Prevención: la mejor forma de protegerse
La prevención sigue siendo la herramienta más eficaz para evitar complicaciones graves. La especialista recomienda:
• Evitar ropa de colores brillantes o con estampados florales.
• No caminar descalzo sobre el pasto.
• Mantener alimentos y bebidas tapados en picnics o campings.
• No acercarse ni manipular colmenas o panales.
• En zonas rurales, usar repelentes con DEET y mosquiteros.
Las personas que ya han tenido una reacción alérgica grave deben consultar con un especialista para evaluar su sensibilización al veneno de abejas y, si corresponde, contar con un autoinyector de adrenalina, que puede ser vital para ganar tiempo mientras llega la ayuda médica.
“Una reacción anafiláctica no da segundas oportunidades. Reconocer los síntomas y actuar rápido puede salvar una vida”, enfatiza la Dra. Pereira.




















