El ministro de Vivienda, Iván Poduje confirmó contó que los desalojos selectivos de delincuentes armados que controlan sectores de la toma precedieron a la segunda fase para sacar a los ocupantes ilegales del megacampamento de cerro Centinela, en San Antonio, que comienza esta jornada.
El secretario de Estado abordó así los antecedentes de inteligencia de Carabineros que, según participantes en las reuniones periódicas de coordinación para la reanudación del desalojo parcial, advertían sobre «zonas narcos» —en particular en el sector denominado «Fuerza Guerrera»— que podrían resistir con violencia la acción de la fuerza pública.
La situación se dio en la primera fase del alzamiento, que tuvo lugar a inicios de año, durante el pasado gobierno, en la que se completó el desalojo de 62 hectáreas y 756 familias de las 105 hectáreas que no están en expropiación. En esa oportunidad, en el segundo día del procedimiento, dos carabineros resultaron baleados cuando concurrían a apoyar a un piquete que despejaba una barricada incendiaria. Ya esa vez, la jefa de la V Zona de Carabineros, general Patricia Vásquez, apuntó a la presencia de «crimen organizado, micro y narcotráfico, y armamento» que obligaba a abordar ciertos sectores «con mucha planificación».




















