La iniciativa municipal celebró un nuevo aniversario destacando una historia construida desde el amor, el cuidado y el compromiso con quienes requieren apoyo, convirtiéndose en un referente nacional de atención integral y acompañamiento humano
Con una emotiva jornada de reconocimientos, música y encuentro comunitario, la Casa de Acogida Beatita Benavides de Quillota celebró sus 23 años de funcionamiento, reafirmando su compromiso con el cuidado y acompañamiento de las personas mayores y usuarios que requieren atención integral.
La actividad reunió a autoridades comunales, encabezadas por el alcalde Luis Mella, concejales, instituciones colaboradoras, funcionarios y pacientes, quienes fueron parte de la conmemoración de una historia que comenzó en el año 2003 junto al apoyo de las Damas de Verde, transformándose con el paso del tiempo en uno de los servicios más valorados por la comunidad quillotana.
La Casa de Acogida, dependiente del Departamento de Salud de la Municipalidad de Quillota, entrega atención a personas con diversas necesidades, incluyendo pacientes con enfermedades terminales, personas en procesos de rehabilitación y quienes enfrentan situaciones de vulnerabilidad o falta de redes familiares.
Durante la ceremonia, el alcalde de Quillota, Luis Mella, destacó el valor humano que representa este espacio y el compromiso de los equipos que diariamente entregan atención y acompañamiento.
“Para mí, especialmente porque estuve en los orígenes de esta casa, es motivo de gran alegría participar y ver cómo ha crecido. Son 23 años de amor, de entrega, para los pacientes terminales de cáncer, para quienes tienen dificultades, para quienes están solos o quienes inician procesos de rehabilitación después de una operación”, señaló el jefe comunal.
Asimismo, la autoridad comunal relevó que el sello de la Casa de Acogida va mucho más allá de una infraestructura, destacando el trato digno y cercano que reciben sus usuarios.
“No basta con construir una casa, hay que llenarla por dentro de amor, de entrega y de servicio. Eso es lo que hace el personal de esta Casa de Acogida: acompañan el buen morir, están al lado de quienes se sienten solos y entregan dignidad a cada persona. Ese trabajo es impagable y merece todo nuestro reconocimiento”, agregó el alcalde Mella.




















