La iniciativa del Gobierno de fortalecer Carabineros de Chile vuelve a instalar un debate recurrente entre la contingencia política y las necesidades reales de la seguridad pública. El proyecto busca proyectar con ello el aumento la dotación policial, mejorar los incentivos económicos, fortalecer la permanencia de los funcionarios, incorporar tecnología y liberar personal administrativo para destinarlo a funciones operativas.
Las medidas buscan recuperar capacidad operativa en donde el crimen organizado, la violencia armada y la sensación de inseguridad desafían diariamente la estabilidad social.El mejorar remuneraciones, reconocer el riesgo profesional y modernizar equipamiento constituye un acto de responsabilidad estatal. Ninguna institución puede responder eficazmente si no dispone de personal suficiente, tecnología adecuada y una carrera funcionaria atractiva. La seguridad pública no puede construirse desde la precariedad o solo con el apoyo de un discurso.
Es positivo que las nuevas medidas apuntan a incentivar el ingreso de jóvenes a la institución, generando condiciones más competitivas y acordes con las exigencias y riesgos del servicio policial. Un país que requiere más seguridad necesita también más hombres y mujeres dispuestos a asumir la vocación de proteger a los demás. Por ello, fortalecer la formación y mejorar las condiciones de ingreso constituye una inversión estratégica.
Sin embargo, aún persisten desafíos pendientes. Muchos cuarteles, retenes y unidades policiales requieren mejoras en infraestructura, equipamiento tecnológico y condiciones de habitabilidad para una labor esencial las veinticuatro horas del día.
El ciudadano no solo espera más patrullas en las calles, sino también instituciones modernas, eficientes y cercanas a la comunidad y ahora mide la gestión. La experiencia internacional demuestra que las policías más exitosas son aquellas que logran combinar autoridad, profesionalismo y legitimidad social, más cámaras corporales,más dispositivos inteligentes para control, mejor remuneración, aumento de carrera, control de gestión, es ir en la senda correcta..
El proyecto representa un paso importante para enfrentar una realidad ineludible: Chile necesita más y mejores carabineros. Pero también requiere una visión estratégica de largo plazo que comprenda que la seguridad no se agota en aumentar recursos o personal o un ciclo político.
Esto no significa invertir únicamente en Carabineros. Significa invertir en la tranquilidad de nuestras familias, en la recuperación de los espacios públicos, en la libertad de emprender, estudiar, trabajar o desplazarse sin miedo. Es una inversión directa en nuestra calidad de vida y en la paz social que tanto demandan los ciudadanos.
Porque al final del día, fortalecer a Carabineros no es un beneficio corporativo. Es una inversión del Estado para proteger a sus ciudadanos y resguardar uno de los pilares fundamentales de toda democracia: la seguridad. Cuando fortalecemos a quienes tienen la misión de protegernos, en realidad estamos mejorando nuestra calidad de vida.
Héctor Sandoval Zamora, Consultor y docente en seguridad.




















