La magnitud del desastre que golpeó la frontera entre Nepal y el Tíbet comienza a ser reconstruida por expertos, mientras los equipos de emergencia continúan buscando sobrevivientes y desaparecidos.
Una de las principales hipótesis apunta al colapso de un enorme bloque de hielo desprendido desde un glaciar situado a unos 5.200 metros de altura.
De acuerdo con los primeros análisis, el desprendimiento habría generado una gigantesca masa de agua, rocas, sedimentos y árboles que avanzó por un valle a gran velocidad hasta alcanzar un puesto fronterizo y, posteriormente, localidades situadas río abajo en Nepal.
La violencia del colapso fue tal que inicialmente el movimiento fue interpretado como un terremoto. Sin embargo, un análisis posterior del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) descartó esa posibilidad y estableció que el registro correspondía al propio derrumbe glaciar y al posterior flujo de escombros.
El organismo registró el fenómeno como un «evento sísmico» de magnitud 5,2, ocurrido a las 08:37 horas locales del miércoles. Cox advirtió que todavía no es posible determinar con precisión cuánto hielo se desprendió, aunque la estimación preliminar va desde «medio millón de metros cúbicos y decenas de millones de metros cúbicos».
La dificultad para acceder al área afectada obliga a los investigadores a combinar mediciones disponibles en terreno con imágenes satelitales obtenidas antes y después del desastre. «tomadas antes y después», explicó Lauren Vargo, glacióloga de la Universidad Victoria de Wellington, al referirse a una de las principales herramientas para reconstruir lo ocurrido.
Aunque el colapso del glaciar aparece como una de las explicaciones centrales, los expertos todavía analizan otros escenarios. Uno de ellos es la posibilidad de que se haya producido un desbordamiento violento de un lago glaciar, conocido como GLOF, fenómeno que puede ocurrir cuando una barrera de sedimentos que contiene agua de deshielo colapsa repentinamente.
Mientras la investigación científica continúa, la emergencia humanitaria sigue aumentando. Las autoridades de Nepal elevaron este jueves a 289 el número de fallecidos producto de la riada que arrasó distintas localidades fronterizas, mientras 445 personas han sido rescatadas con vida, entre ellas 27 extranjeros, según informó el portavoz policial Abhi Narayan Kafle.
La Junta de Turismo de Nepal mantiene, además, un registro de al menos 644 turistas desaparecidos en la zona afectada. De ellos, 127 son ciudadanos nepalíes y 517 extranjeros, principalmente de India, Estados Unidos, Ucrania, Malasia y Australia.



















