La líder opositora venezolana María Corina Machado discutió el futuro de su país con el presidente Donald Trump en la Casa Blanca este jueves, incluso después de que el Mandatario estadounidense desestimara públicamente su credibilidad para asumir el poder tras una audaz incursión militar que capturó a Nicolás Maduro.
Trump ha planteado dudas sobre su compromiso declarado de apoyar el gobierno democrático en Venezuela. Su administración ha señalado su disposición a trabajar con la presidenta interina Delcy Rodríguez, quien fue vicepresidenta de Maduro y, junto con otros en el círculo íntimo del líder depuesto, sigue a cargo de las operaciones gubernamentales diarias e iba a dar este jueves su primer discurso sobre el estado de la nación.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, declaró que Trump esperaba una discusión positiva durante la reunión del almuerzo y calificó a Machado como «una voz notable y valiente» para el pueblo de Venezuela. Pero la vocera también dijo que la opinión del Mandatario norteamericano sobre la líder opositora no había cambiado, calificándola de «una evaluación realista».
Trump ha dicho que sería difícil para Machado liderar porque «no tiene el apoyo ni el respeto dentro del país». Su partido es considerado ampliamente como el ganador de las elecciones de 2024, resultado que fue rechazado por Maduro.




















