Francia vivió una nueva jornada de protestas estudiantiles salpicadas por enfrentamientos entre policía y manifestantes y por episodios como el saqueo de un instituto en Burdeos, al tiempo que el Gobierno francés ultima las respuestas concretas para aplacar la revuelta, como la llegada a las aulas de 3.000 profesores suplentes de aquí al próximo martes.
Tras las masivas movilizaciones del martes, donde se registraron hasta 450.000 personas -según los sindicatos-, la de hoy, sin tener el mismo alcance, logró 71.500 manifestantes, de los cuales 24.500 se encontraban en París, según el Ministerio de Interior. Hubo 504 arrestos y 48 agentes de policía heridos.
Aunque no se registraron incidentes graves, Interior señaló en un comunicado un aumento de la violencia urbana que se registró al margen de las protestas estudiantiles «pacíficas, menoscabando su legítima expresión» para reivindicar una mejora en las condiciones de estudio para los 2,7 millones de estudiantes de institutos de secundaria en Francia.
«Necesitamos ya medidas concretas. Mientras no se pongan encima de la mesa 10.000 millones de euros, no pararemos la movilización», advirtió en declaraciones a la prensa la vocera de la Unión estudiantil, Sabrine Kharbach, quien habló de una lucha «histórica» que va más allá al agregar reivindicaciones que van desde los agricultores, pasando por los bomberos y los profesores.
La representante anunció la convocatoria de otra jornada de movilizaciones el próximo martes, 13 de octubre.




















