Un terremoto de magnitud 7,7 sacudió Panamá este viernes y dejó al menos dos heridos, tras el colapso de algunos edificios en el centro del país, además de provocar pánico en la capital.
«Fue horrible, algo que no habíamos vivido. Mi hija quedó atrapada en el colegio. Gracias a Dios estamos bien», aseguró a la agencia AFP Juana Alveo, de 38 años y quien trabaja de cajera en un almacén en Penonomé, 150 kilómetros al suroeste de Ciudad de Panamá.
Pese a esto, en general la afectación fue menor y los grandes rascacielos del país resistieron sin problemas.
El jefe del Centro de Operaciones de Emergencias, René García, informó a la AFP que «hasta el momento» no hay reportes «de víctimas fatales».




















