Primero se trató de largas filas en las afueras de la Embajada de Haití pero rápidamente se transformaron en disturbios, en donde ciudadanos de dicho país hasta ingresaron a la fuerza al lugar.
Ubicada en la calle República, en el centro de Santiago, personas comenzaron a forcejear la reja del lugar, logrando ingresar a la fuerza.
Algunos de los migrantes presentes señalaron no poder acceder a a papeles para poder regularizar su situación en Chile, lo que habría desembocado en, primero las filas, y luego los disturbios.
El problema principal sería el retraso en la entrega de documentos, especialmente el certificado de antecedentes penales, el cual es necesario para acceder a trabajos en Chile.




















