Las expectativas son el factor mas importante en la economía”, me señalaba mi buen profesor de introducción a la economía, por allá en los años 80. Pero ese comentario recién tuvo sentido, cuando las señales del entorno en cuanto a lo que “se suponía que pasaría, causaban efectos en los precios, en el consumo, las inversiones, el empleo y una serie de indicadores relacionados con la economía y las finanzas. Esto es aún mas relevante, si consideramos que la economía es una ciencia social , ligada al comportamiento humano e inexacta; lo que a los hombres de las ciencias “duras”, les hacen cuestionar el atributo de ciencia a la economía.
Si hacemos correr el rumor que va a subir de precio el dólar, lo mas probable es que la gente intente adoptar una posición defensiva, comprando divisas y provocando un alza el tipo de cambio. Y esto sucede siempre en el corto plazo, cuando el rumor y el temor llevan al ser humano a tomar decisiones muchas veces equivocadas.
Hace algunos días, cuando la responsabilidad fiscal llevó a que los consumidores asumieran el mayor costo de los combustibles, se señaló que todo subiría y que vendría un alza sostenida e incontrolada en los precios de todos los productos; pero efectivamente en algunos bienes y servicios sucedió, pero en otros no tuvo ni tendrá efectos; prueba de ello, es que el ajuste que sufrirán algunos productos que intentaron replicar de manera lineal el alza de los combustibles en sus precios se verá frenado en el muy corto plazo. Claro, la relación precio-cantidad demandada de los productos y servicios no solo depende del costo de los factores productivos, en este caso el combustible; si no de los ingresos, las expectativas de ingreso , de los bienes sustitutos y sus precios, de la complementariedad de los bienes entre otros. Si a esto sumamos que nuestras fronteras económicas están abiertas al mercado internacional, el consumidor estará aun mas protegido.
Efectivamente, si tengo una auto y necesito movilizarme en él, el costo de mi transporte sufrirá un impacto directo en mi bolsillo; salvo que busque alternativas inteligentes y cambie mi sistema de transporte. Si sube la ropa , los chocolates, los licores y otros similares, solo compraré lo necesario o postergaré mi decisión de compra; si sube la carne de vacuno consumiré cerdo o pollo y así sucesivamente.
Entonces mucho de lo que suceda está en nuestras manos : recorra, consulte, analice y luego decida.
Alejandro Villarroel Castillo
Ingeniero Comercial PUCV – Contador auditor – MBA




















