La interrupción del tránsito por el Estrecho de Ormuz, ocurrida el pasado 28 de febrero, desencadenó uno de los mayores cambios recientes en el mercado petrolero internacional. La restricción de una de las rutas más estratégicas para el transporte de crudo obligó a los actores de la industria a redibujar sus cadenas de suministro, impulsando a Estados Unidos como uno de los principales beneficiados del nuevo escenario.
De acuerdo con un análisis de AXSMarine, las exportaciones de petróleo estadounidense aumentaron desde 4,79 millones de barriles diarios (mbpd) en febrero hasta 6,78 mbpd en mayo, lo que equivale a un crecimiento de 42% en apenas tres meses. El informe describe este incremento como un cambio estructural cercano a los 2 millones de barriles diarios respecto de los niveles previos al cierre de Ormuz.
El crecimiento estuvo liderado por los buques VLCC (Very Large Crude Carrier), embarcaciones de gran capacidad utilizadas principalmente en trayectos de larga distancia. Los envíos realizados mediante este tipo de tanqueros pasaron de 1,47 mbpd a 2,77 mbpd durante el período analizado, consolidando nuevas rutas de abastecimiento hacia Asia.
Los buques Aframax también ganaron protagonismo. Sus volúmenes crecieron desde 1,90 mbpd hasta 2,79 mbpd, absorbiendo gran parte de los recorridos de menor alcance dentro de la cuenca atlántica, especialmente hacia Europa y América Latina.
En sentido contrario, los Suezmax registraron una caída en su participación de mercado. Los embarques transportados por esta categoría disminuyeron de 1,42 mbpd a 1,22 mbpd. Según AXSMarine, este segmento enfrenta una presión simultánea: los cargamentos de larga distancia migran hacia los VLCC, mientras que las rutas más cortas son captadas por los Aframax.




















