El arquero de Huachipato, Christian Bravo, tendido resultó afectado con el impacto de una bomba de ruido mientras se disputaba en partido como visitante frente a Coquimbo en el estadio Francisco Sánchez Rumoroso.
El partido debió ser suspendido cuando el marcador estaba 1-0 a favor de los sureños.
Ahora será la ANFP quien deberá decidir qué pasará, pero está claro que Coquimbo corre el riesgo de un severo castigo. El Código de Procedimientos y Penalidades establece sanciones por este tipo de incidentes.
Ante los hechos, que incluyen un futbolista agredido, el cuadro «pirata» puede recibir la pena máxima: Cinco partidos a puertas cerradas.
También puede existir un castigo económico importante, que va desde las 10 hasta las 500 UF.
Tras los incidentes y la suspensión, Coquimbo se pronunció mediante un comunicado.
«Coquimbo Unido expresa su enérgica condena y total rechazo frente al accionar delictual de una parte muy menor de nuestra hinchada, que causa un daño a la institución, al deporte y al fútbol chileno», indicó.
«El club tomará las medidas necesarias para identificar a los responsables, aplicar el correspondiente derecho de admisión y ejercer las acciones legales que correspondan», agregó.



















