Aunque la gran mayoría coincide que la veda de la merluza común es necesaria para asegurar la sobrevivencia de un recurso que está en peligro, en el sector de la pesca artesanal y los principales puntos de comercialización de productos del mar están dispuestos a respetar al pie de la letra la prohibición de extracción y comercialización de la conocida popularmente como «pescada».
Sin embargo, septiembre, el mes que rige la medida, es uno de los más complejos para el sector pesquero artesanal y el mercado de San Antonio.
Los pescadores de más edad no salen a la mar, porque la jibia requiere un esfuerzo que ya no soportan, y en el mercado Esfuerzo y Trabajo, las ventas se resienten notoriamente.
Cristian Miranda, presidente de la Federación Quinta Región Sur, si bien reconoció que «estamos acostumbrados todos los años a la veda de la merluza, pero tenemos que aguantar estoicamente el mes que estamos sin pescar».
El dirigente comentó que «la veda hace bien, se busca que el recurso no siga al borde del colapso», pero como los afecta económicamente «estamos buscando que se extienda el bono del combustible, que es la única ayuda del Estado que tenemos ahora».



















