La de Presupuestos nos obliga a poner las prioridades en números. Se puede hablar de futuro, de innovación y de crecimiento en cada tribuna, pero es en la partida de cada ministerio donde se ve lo que se cree de verdad. Y la partida del Ministerio de Ciencias, conocida hoy, dice sin ambigüedad que la ciencia es un gasto prescindible.
El Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación pierde 7,4% de sus recursos netos. Pero la cifra global engaña, porque lo grave no es cuánto se recorta, sino dónde. Se recortan los equipos: FONDEQUIP, el fondo con que los laboratorios compran sus instrumentos cae 81%. Se recortan las personas: la Formación de Capital Humano baja 67% y la Inserción de Investigadores, casi a la mitad. Y se recortan los puentes: Innova Chile cae 27%, FONDEF 20% y los programas de transferencia y licenciamiento tecnológico, 65%. Laboratorios sin equipos, investigadores sin dónde trabajar e ideas sin camino a la empresa. Eso no es un ajuste: es desarmar, pieza por pieza, un sistema que al país le costó décadas construir.
Nos dirán que FONDECYT sube 2% y que el Programa Regional crece 47%. Es cierto, y hay que reconocerlo. Pero financiar proyectos mientras se retiran los equipos y se cierra la puerta a quienes deben ejecutarlos es como pintar la fachada de una casa a la que le están sacando las vigas.
Lo más desconcertante es la incoherencia. El gobierno del presidente Kast propone bajar el impuesto corporativo para estimular la inversión privada y, al mismo tiempo, recorta los instrumentos que permiten que esa inversión se transforme en innovación. Quienes tenemos vocación liberal defendemos el emprendimiento y la generación de riqueza. Precisamente por eso no aceptamos que se confunda liberalismo con achicar el Estado justo donde es más fértil. Cuando el Estado se retira del laboratorio, no llega el privado a reemplazarlo, más queda un vacío.
Hay además una cuestión de igualdad. Cuando se recortan la formación y la inserción de investigadores, no pierden quienes tienen redes, apellidos o recursos para seguir su carrera en otra parte. Pierde la estudiante talentosa de Valparaíso, de Temuco o de Calama, para quien el apoyo público era la única puerta. La igualdad de oportunidades, que para los liberales no es una consigna sino un compromiso, también se juega en estas líneas del presupuesto.
Los desafíos que Chile tiene por delante, del agua a la energía y el cambio climático, no se resolverán con inversiones que se encienden y se apagan al ritmo del ciclo político, sino con un compromiso persistente y de largo plazo. Perder este consenso, es perder un gran activo político.
El Congreso todavía puede corregir lo que el Ejecutivo propuso, y debe hacerlo línea por línea. Porque un país que recorta su ciencia no ahorra: solo posterga la cuenta, y termina pagándola con intereses.
Rodrigo González
Ex Seremi de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de la Región de Valparaíso.


















