La Empresa Nacional del Petróleo (Enap) informó en junio la desvinculación de ocho trabajadores, que se sumaron a los otros ocho que habían salido de la estatal en enero, luego de detectar la entrega de información errónea desde la Refinería Aconcagua a la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA).
La situación llevó a la Comisión de Medio Ambiente del Senado a exigir explicaciones y determinar si la alteración de los registros de emisiones pudo haber generado algún impacto en la salud de la población.
El gerente general de Enap, Julio Friedmann Encina, emitió un nuevo informe oficial con los resultados de una investigación interna, en el que se detallan movimientos que habrían alterado las cifras reales reportadas.
Al explicar el origen de las modificaciones en los registros de captura de azufre, el documento reconoce que la compañía constató que, en la elaboración de los reportes históricos asociados a esta obligación, «se habían utilizado criterios distintos de aquellos contemplados en la metodología aprobada por la autoridad ambiental».
Respecto de las cifras, la estatal admite que «los porcentajes de eficiencia de la Refinería en la captura de azufre -calculados bajo la fórmula aprobada- superan el 90%, pero son inferiores al 98% exigido por el Plan de Prevención y Descontaminación Atmosférica para las comunas de Concón, Quintero y Puchuncaví (PPDA)». Asimismo, precisa que en el informe correspondiente a 2025 «se corrigieron las situaciones detectadas y se reportó únicamente el resultado obtenido utilizando la metodología aprobada», alcanzando una eficiencia cercana al 90,2%.




















