El proyecto de ley que busca fortalecer el ejercicio de la responsabilidad parental avanza en el Congreso y reabre una discusión postergada: el rol de madres, padres y cuidadores en el desarrollo de niños, niñas y adolescentes. Pero lo hace, sobre todo, desde la sanción.
En Fundación ALMA llevamos más de una década acompañando a familias a través de la lectura compartida y el juego, y la evidencia es clara: el vínculo familiar no se decreta; se construye con tiempo, herramientas y apoyo. Las habilidades parentales no surgen por temor a una multa, sino cuando las familias cuentan con instrumentos concretos para ejercer ese rol: escuchar, conversar sobre lo que siente un niño, compartir un cuento, sostener una rutina.
Ahí está la insuficiencia del proyecto: no contempla recursos para ese acompañamiento. Una vez más, la responsabilidad parental quedará como una declaración bien intencionada, mientras los programas que efectivamente forman a las familias sigan dependiendo de fondos concursables y de voluntades políticas que cambian cada año.
Si el objetivo es proteger el interés superior de niños y adolescentes, la responsabilidad parental se fortalece invirtiendo en el acompañamiento a las familias, no solo judicializando su ausencia.
Carmen de la Maza
Directora ejecutiva de Fundación ALMA




















