El Presidente Kast, mediante su primera cadena nacional, nos ha regalado una pieza literaria exquisita, que hace que “La Guerra y la Paz” de Tolstoi, parezca un folleto de supermercado y que “El Capital” de Marx sea, finalmente, el posavasos que siempre debió ser.
Estamos en abril de 2026 y, según la narrativa oficial, Chile no es un país, es un sitio eriazo, lleno de escombros, zombis del crimen organizado y una deuda que se mide en años luz. El mandatario, nos dejó en claro, que el diagnóstico no es solo grave: es apocalíptico, recibió un país en «peores condiciones de las que podíamos esperar», lo cual es una forma muy elegante de decir que el «Estado Social y Democrático de Derecho» era, en realidad, una fiesta de cumpleaños donde se acabó la torta, alguien se robó los regalos y cortaron la luz.
¿La solución? El «Estado Eficiente». Porque, como todos sabemos, la salud, la educación y la dignidad se resuelven con una planilla Excel bien auditada, enchulada con una IA avanzada y unas generosas sobadas de lomo al gran capital.
Pero, como decía” Jack, the Ripper”, vamos por parte y desmenucemos la propuesta:
1.- El Impuesto de Primera Categoría: La Dieta de los 4 Puntos
La joya de la corona es bajar el impuesto a las empresas del 27% al 23%. El Consejo Fiscal Autónomo (CFA), esos señores aburridos que insisten en usar matemáticas dicen que esto nos costará US$ 2.000 millones anuales. ¡Leseras! Detalles técnicos.
El Gobierno ha desempolvado la Curva de Laffer, esa vieja amiga de los años 80 que Reagan y Thatcher usaban para explicar que, si le cobras menos impuestos al jefe, el jefe, en un arranque de generosidad mística, te subirá el sueldo a ti y tus compañeros de trabajo y dará más empleo. Es la teoría del «chorreo», que en Chile conocemos bien: arriba llueve champán y abajo nos llega, con suerte, la humedad. Es una apuesta atrevida: desfinanciar el Estado hoy para que, quizás, en un futuro distópico, las empresas decidan que ya ganaron suficiente dinero y empiecen a regalar billetes en las plazas.
2.- Empleo Formal: El Subsidio al «Jefe paleteado»
Para las PYMES, el Gobierno ofrece US$ 1.400 millones para incentivar el empleo formal. Es una idea brillante: privatizar la política social, entregando el talonario de cheques a los empresarios para que ellos decidan quién merece el milagro de la cotización previsional. Es tan obvio que el aumento en la cotización previsional de cargo del empleador la pagaran los de siempre.
Por su parte, los “que saben” temen una «empleabilidad asistida», una especie de burbuja donde el Estado le paga el sueldo al trabajador, para que el dueño de la empresa no tenga ese molesto gasto. Es como si el Estado fuera el «padrino» de una boda permanente; el problema es que, cuando se acabe el vino del subsidio, la fiesta terminará con un portazo y una larga fila en la OMIL.
3.- Permisología: El Safari Ambiental
¿Medio ambiente? ¿Glaciares? ¿Cisnes de cuello negro? ¡Qué cosas más pintorescas! El proyecto propone reducir los plazos de invalidación de permisos a 6 meses. La idea es que, si un burócrata no alcanza a leer el informe de impacto ambiental de 5.000 páginas en una semana, se asuma que todo está perfecto y que el relave minero es, en realidad, un nuevo tipo de spa mineral.
La oposición habla de «fragilidad jurídica», pero el Gobierno prefiere llamarlo «agilidad». Es esa agilidad que permite construir un rascacielos sobre una falla geológica antes de que alguien pueda decir «estudio de suelo». Total, si se judicializa después, será problema del próximo gobierno. Las dunas de Reñaca, Pascua Lama, La muerte masiva de cisnes de cuello negro en Valdivia y un largo etc., se olvidan convenientemente.
4.- La Invariabilidad por 25 Años: El Matrimonio sin Divorcio
Esta es mi parte favorita. El proyecto pretende atar las manos de los próximos cinco gobiernos. Es como casarse y firmar un contrato donde prometes que, aunque el mundo se acabe, el precio del almuerzo no va a cambiar. En un mundo donde el petróleo sube, el litio baja y el cambio climático nos pisa los talones, Kast quiere que Chile sea una estatua de sal tributaria.
Y como fin de fiesta tenemos la repatriación de capitales con un 7% de impuesto. Un mensaje de amor para los patriotas que, aterrados por el estallido social, se llevaron sus ahorros a las Islas Caimán o Panamá. «Vuelve, hijo pródigo, que aquí no te cobraremos casi nada por haber dudado de tu bandera». Es el «perdonazo» de los valientes que huyeron, mientras el ciudadano que se quedó pagando el IVA del pan, y que pagará el alza de los combustibles, mira la escena con cara de… bueno, con la cara que nos queda a todos.
5. El Ajuste Fiscal: El Juego de las Sillas Vacías
El recorte de US$ 3.800 millones mediante «auditorías y retiros voluntarios de funcionarios públicos» es poesía pura. Es la vieja táctica de decir que vas a ahorrar echando a los «operadores políticos» (que siempre son los del bando contrario) y dejando un Estado tan pequeño que quepa en una caja de zapatos. El Gobierno confía en que la «eficiencia» es una fuerza mágica que permitirá que un solo médico atienda a tres comunas mediante una app de celular.
La estrategia para aprobar la Ley: «La Bolsa o la Vida»
Tácticamente, Kast es un genio del suspenso. Ha metido en la misma bolsa el IVA 0%, para la vivienda de los damnificados por incendios y la rebaja de impuestos a los más ricos. Es una extorsión republicana deliciosa.
• Gobierno: «O me apruebas que los “the very rich” no paguen nada, o el niño damnificado se queda sin techo».
• Oposición: «Oye para un poco, eso es una falacia de falso dilema…»
• Gobierno: «¿Oíste eso, niño? La oposición no quiere que tengas casa, porque aman los impuestos».
Es el uso de la tragedia como lubricante legislativo. Un prodigio ético que dejaría a Maquiavelo pidiendo clases particulares.
La Viabilidad en el Congreso: Frankenstein precalienta al costado de la cancha
Con un oficialismo, que no suma los 78 votos, el futuro de este proyecto depende de Franco Parisi (vía Zoom, probablemente) y de los senadores de Demócratas, esos equilibristas profesionales que siempre están «reflexionando profundamente» mientras calculan su calado político.
El resultado será un Frankenstein legislativo. Entrará un proyecto, envidia de Apolo y Afrodita, y saldrá un “inbumche” tributario, con un brazo del PDG, una pierna de la DC y la cabeza de un gremialista confundido. Por su parte, con la táctica y el tono de “aquí te las traigo Peter”, que ha estrenado el Gobierno y sus parlamentarios, existe el riesgo de bloquear el dialogo, pasando, al famoso «ojo por ojo» que nos dejará a todos ciegos, pero eso sí, con una ceguera fiscalmente responsable.
Incluso el Tribunal Constitucional está afilando los colmillos, ya que, meter en una sola ley, la repatriación de capitales y la reconstrucción de viviendas tras un incendio, es como intentar pasar un elefante por el ojo de una aguja, bajo la excusa de que «ambos son de color gris».
Colofón: La Apuesta del Casino «La Moneda»
El «Plan Kast 2026» no es un programa de gobierno, es una ficha de 500 lucas puesta al rojo en la ruleta del crecimiento. La premisa es simple: si crecemos al 4%, los agujeros fiscales se tapan solos, con la alegría de la gente comprando celulares, televisores y cuanta otra tontera que nos diga la publicidad que necesitamos urgentemente para ser felices. Pero si el precio del cobre cae, si la inversión se queda en las Bermudas o si la paz social explota por los recortes, el alza de los combustibles, la futura inflación y la perdida de beneficios sociales, el 2030, Chile será un país fascinante: con impuestos de primer mundo para los pobres, exenciones de paraíso fiscal para los ricos y servicios públicos que funcionarán con energía mística.
Es una cirugía a corazón abierto sin anestesia. Atrevida, coherente con la fe del mandatario y absolutamente aterradora para cualquiera que no sea accionista mayoritario de una AFP, pero como decía Tucídides: «Los fuertes hacen lo que quieren y los débiles sufren lo que deben».
¡Salud por el crecimiento, aunque nos cueste el país!
Por: Gabriel Zúñiga Aravena.
Aboagdo de la Universidad de Chile, Magíster en Derecho Procesal de la Universidad Central y actualmente se desempeña como concejal en la Municipalidad de San Migue




















