Más de tres millones de estudiantes volvieron a clases, dando fin a las vacaciones de verano e instalando el año escolar 2026 y sus desafíos en el eje de la agenda pública. Entre ellos, el robustecimiento de la Carrera Docente, ya que este sistema de desarrollo profesional que reconoce y promueve el crecimiento de los profesores y profesoras, tiene el objetivo de garantizar que el alumno reciba una educación de calidad.
En este contexto, el masivo retorno a las aulas es una oportunidad para constatar cómo esta política pública -uno de los pilares de la reforma educacional- otorga seguridad a la comunidad escolar respecto de que hay profesionales calificados en la sala de clases. La Carrera Docente tiene un impacto directo en la experiencia de aprendizaje, plantean algunos análisis, ya que, si el profesor progresa, la sala de clases también se transforma, en un proceso de progresiva calidad pedagógica, con altos estándares. El maestro debe demostrar que domina su materia y que sabe enseñarla.
El propósito de la Carrera Docente es “valorar la experiencia, las competencias pedagógicas y los conocimientos adquiridos, incentivando una mejora continua en la calidad de la enseñanza”, explica Miguel Castillo, Rector del Instituto San Sebastián de Yumbel, establecimiento que integra la Red de Colegios del Arzobispado de la Santísima Concepción, la cual educa a 10.300 alumnos en ocho colegios de primero básico a cuarto año medio y un jardín infantil. Añade que “a través de este recorrido, los profesionales de la educación avanzan en distintos tramos que reflejan su nivel de desempeño y consolidación profesional”.
El proceso está regulado por la Ley N°20.903, que establece el Sistema de Reconocimiento del Desarrollo Profesional Docente. El avance es evaluado a través de la trayectoria del profesor: inicial, temprano, avanzado, experto I y experto II, tomando en cuenta los años de experiencia, los resultados en los instrumentos de evaluación (Portafolio y Evaluación de Conocimientos Específicos y Pedagógicos, ECEP) y el tramo en el que previamente se encuentra el o la docente. El fin último es fomentar un perfeccionamiento continuo, que va en directo beneficio no solo del profesor -quien puede obtener mejoras laborales y en su remuneración- sino del sistema educativo en su conjunto, ya que “el sistema abre oportunidades para que los docentes asuman roles de liderazgo pedagógico, compartan buenas prácticas con sus pares y participen en redes de colaboración a nivel institucional y ministerial”, sostiene el Rector del Instituto San Sebastián, establecimiento particular subvencionado gratuito que forma actualmente a más de mil estudiantes, la mayoría con altos índices de vulnerabilidad.
El Ministerio de Educación ha planteado que la Carrera Docente es una política integral que aborda desde el ingreso a los estudios de pedagogía hasta el desarrollo de una carrera profesional, promoviendo el desarrollo entre pares y el trabajo colaborativo en redes de maestros. El proceso, por cierto, no ha estado exento de complejidades. Algunos docentes han mostrado reticencia a someterse a las evaluaciones que contempla. En opinión del Rector Castillo, ello puede explicarse por varios factores: la exigencia y estrés que genera porque sus resultados inciden en la progresión profesional y en las condiciones salariales; el tiempo adicional que requiere y que se suma a las responsabilidades de la labor docente; y la preocupación sobre las consecuencias de obtener resultados insuficientes de manera reiterada, que podría implicar la desvinculación y la inhabilitación temporal para ejercer en el sistema escolar municipal o subvencionado. “No obstante, es importante relevar que el sistema busca fortalecer el desarrollo profesional docente y contribuir a la mejora continua de la educación”, enfatiza.
Está previsto en la ley que en julio de este año todos los docentes de establecimientos con financiamiento del Estado formen parte del Sistema de Desarrollo Profesional Docente. Desde 2017 y hasta 2025, la incorporación fue voluntaria. En la Carrera Docente participan profesores que se desempeñan en establecimientos municipales, servicios locales de educación pública, establecimientos particulares subvencionados, de administración delegada y jardines infantiles.




















