La junta de accionistas de Codelco no fue una cita protocolar más. En un ambiente cargado de expectativas -y también de cuestionamientos-, la última cuenta de Máximo Pacheco antes de dejar la presidencia de la estatal terminó evidenciando una tensión entre la administración de la minera y las autoridades económicas del Gobierno.
El contexto ya venía marcado por críticas previas. Días antes, el biministro de Minería y Economía, Daniel Mas, había anticipado el tono del encuentro al señalar: «Tenamos una mirada de crítica de lo que está pasando en Codelco».
Con ese telón de fondo, la exposición de Pacheco no solo buscaba cerrar su gestión, sino también defender el rumbo de la compañía tras años complejos en producción y costos.
En su presentación, Pacheco optó por argumentar sobre que los problemas actuales tienen raíces en decisiones -o falta de ellas- tomadas hace más de una década.
Según explicó, la caída en la producción y el aumento de costos responden, en gran medida, a la postergación de inversiones clave en activos críticos, lo que terminó impactando la operación en los últimos años.




















